RESULTADOS PARA IR SACANDO CONCLUSIONES


Con más de 350 productores provenientes de todos los departamentos lecheros del país, se desarrolló una nueva edición de la Jornada Porteras Abiertas en Lechería denominada “Un pie en el hoy y otro en el futuro” organizada por INIA. La actividad contó con cuatro paradas; una denominada Tambo Robot, donde mostró el sistema voluntario de ordeñe robotizado; otra sobre Reservas de Pastura donde se observaron los criterios para la confección de reservas de gramíneas forrajeras; una parada de Reproducción en la cual se analizó si es posible mejorar la eficiencia reproductiva; y por último se observó el Proyecto 10-MIL con sus módulos de intensificación lechera.
Tras la actividad, el director de lechería del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) Santiago Fariña, señaló que, a pesar del mal tiempo durante el desarrollo de la jornada, hubo una muy buena participación con productores y técnicos muy interesados en los datos presentados.
En la primera Parada denominada Tambo Robot, Fariña sostuvo que, a diferencia del año pasado cuando se mostró solamente el robot funcionando, éste año se observó el sistema completo. “Ver en vivo y en directo cómo se mueven las vacas es algo que causa impacto. El resultado fue mejor de lo que esperábamos y la rapidez con la que se adaptaron las vacas fue llamativa. A los tres días las primeras vacas ya estaban ordeñándose normalmente y moviéndose tranquilas en el sistema”. Fariña explicó que hubo que aplicar un protocolo de aprendizaje con un rodeo maestro conformado por 24 vacas con 250 días en leche y produciendo 25 lts/día. No fueron seleccionadas especialmente, sino que sólo por sus días en leche. Se fueron agregando vacas desde el tambo convencional a una tasa aprox. de 10 vacas/semana. “Fue mucho más exitoso de lo que pensábamos. De las 85 vacas, hubo solo 3 que tuvieron que volver al tambo convencional”.
Recordemos que en un sistema voluntario de ordeñe robotizado las vacas se mueven por sí solas en el sistema (potreros, callejones, tambo). Su principal incentivo es el alimento (cuando se hace escaso, se mueven). Al moverse buscando alimento, un sistema de porteras inteligentes las obliga a pasar por la sala y ahí el robot las ordeña. Las vacas pueden ordeñarse a cualquier hora (el robot funciona las 24 hs y los 7 días de la semana). Esto permite que las personas puedan trabajar de 8:00 a 17:00, sin estar presente durante el ordeñe. Cuando la persona se va a su casa, las alarmas llegan al teléfono y puede resolverlas de forma remota o yendo al tambo, si es necesario. También tiene la ventaja de que la detección de celos y de mastitis se puede realizar por sensores, apartando a los animales de forma automática.
Actualmente el sistema cuenta con 85 vacas en los dos robots, con una producción de 28 litros y 1,8 ordeñes por día.
Ya sean sistemas robotizados o convencionales, la producción de leche depende de una buena base forrajera. En ese sentido, la segunda parada (Reservas de Pastura) se enfocó en como optimizar el balance entre cantidad y calidad al momento de hacer reservas. Una estrategia efectiva de producción y uso de reservas forrajeras permite (i) cosechar alta cantidad de pasto por ha, (ii) cubrir baches de productividad de la plataforma de pastoreo (ej.verano), y (iii) mantener pasturas con alta calidad, o sea “hojosas”, con buena densidad de macollos, y sin material muerto acumulado a fines de primavera. Una vez definida el área de la plataforma de pastoreo que se destinará a reservas, hay tres decisiones que determinan cuánto forraje se reservará y qué valor nutritivo tendrá: el momento de cierre del área a reservar, el momento de corte para la confección de la reserva, y el manejo de la fertilización nitrogenada de esa área. Estas decisiones determinan el tamaño de la reserva (kg MS/ha) y su valor nutritivo (contenido de proteína y concentración energética), y consecuentemente el costo de la misma ($/kg MS, $/caloría de energía metabolizable, y $/kg de proteína). Eso fue lo que se observó y analizó en la segunda parada denominada Reservas de Pasturas.
“En esta parada se vio el efecto del retraso en la fecha de corte de las pasturas sobre la calidad del material. Al retrasar la fecha de corte estamos acumulando más kilos y tenemos más rinde. Pero lo que se demostró es que cuando en una gramínea bien fertilizada retrasamos el corte por encima de los 45 días, hay una caída pronunciada en la proteína y un aumento de la fibra. El hecho de que no podamos obtener más leche de esas toneladas de forraje hace que no se justifique el corte tardío”.
La tercera parada establecida fue sobre Reproducción. Allí se puso foco en las pérdidas y qué medidas tomar para evitarlas. “Se vio que el 80% de las pérdidas embrionarias se da en los primeros 20 días. Estas pasan desapercibidas porque en muchos casos se trata de vacas que muestran un celo más tarde”. Además, se destacó que la Neospora es la principal causa infecciosa de abortos durante el segundo y tercer trimestre de gestación.
Las causas de pérdidas gestacionales son multivariables (ej. sanitarias, nutricionales, endócrinas, genéticas y ambientales). Por lo tanto, esta multiplicidad de causas hace que su diagnóstico, control y prevención sean complejos, y deban ser investigadas individualmente en aquellos predios en los que los índices reproductivos estén por fuera del rango aceptable.
Hay momentos claves durante la estación para registrar eventos y monitorear la eficiencia reproductiva: en el primer día de servicio se debe evaluar la tasa de detección de celo durante el período de espera voluntario o hacer una palpación/ecografía pre-servicio para detectar el porcentaje de vacas ciclando; en la tercera semana de servicio hay que revisar tasas de detección de celo y servicio; en la sexta semana de servicio todas las vacas ofrecidas deben haber tenido al menos un servicio; y por último la fecha final de servicio, el cual debe ser de aproximadamente 90 días para el lote de vacas inicialmente ofrecidas. Allí se debe verificar la tasa de preñez.
Por último, la jornada incluyó la parada para analizar los avances del Proyecto 10-MIL que tiene como objetivo evaluar a escala de sistema completo, sistemas de alta cosecha de forraje de propia producción (10 t MS/ha VM), con alta producción por hectárea (+ de 1.000 kg GB + PB/ha VM) con estrategias de alimentación y genotipos de animales contrastantes. En este sentido, se mostraron los resultados del primer año del proyecto analizando la producción de forraje, la de leche y los indicadores económicos.
“En términos de producción de leche, el objetivo era lograr los 1.000 kg de solidos por ha, lo cual se superó ampliamente en los cuatros sistemas; todos estuvieron por encima de los 1.300 de sólidos/ha/VM”.
Fariña agregó que, en cuanto a producción de forraje, se vio que en dietas con más porcentaje de reservas superaron sobradamente las 10 T de forraje/ha VM. “En sistemas con más proporción de pasto en la dieta y menos de maíz, uno apenas alcanzó las 10 toneladas y el otro quedó corto, debido a la pobre primavera que tuvimos”, sostuvo.
En cuanto a la parte económica, los dos sistemas que mostraron mejor margen de alimentación fueron los dos con más porcentaje de pasto, independientemente del genotipo animal.

Por su alto nivel de carga y eficiencia en el uso de forraje y producción, los cuatro sistemas tienen márgenes de alimentación muy altos, ubicándose en más del doble del cuartil superior de Conaprole, explicó el director de Lechería de INIA.
Fariña destacó que las 10 toneladas de forraje fueron logradas más fácilmente en aquellos sistemas que tenían más porcentaje de reserva y más maíz en la rotación. “Si bien hay más riesgo en los años malos, es posible que los sistemas con más participación del pasto logren mejores márgenes de alimentación por ha. El sistema con más proporción de reservas está más holgado en términos productivos, pero tiene un margen algo menor”, concluyó.