EL CRECIMIENTO PRODUCTIVO DE BRASIL ES LA MAYOR AMENAZA PARA


Más de 340 personas participaron de la 8va edición del Foro de INALE en donde se analizaron
temas vinculados a los sistemas de producción, las líneas de acción de la industria láctea en
el mundo, las estrategias de comercialización y las tendencias del consumo de lácteos a nivel
internacional y nacional. Marcelo Pereyra de Carvalho, director del portal Milkpoint, tuvo a
su cargo la presentación sobre Tendencias en el mercado de la leche y sus derivados,
asegurando que hoy asistimos a un cambio significativo en la forma que el consumidor se
relaciona con la producción de alimentos.
Para el especialista, el consumidor ha desarrollado un papel mucho más protagónico en el
mercado, demandando información sobre cómo se produce la leche y quiénes la producen.
Por otro lado, aseguró que los ciclos de vida de los productos son cada vez más cortos y los
nichos de mercado son cada vez menores. “Los consumidores que nacieron en este milenio
son muy susceptibles a cambiar de marca, a probar nuevas marcas e historias. Por eso la
narrativa del producto va a ser cada vez más importante, incluso más que el contenido
nutricional”. Pereyra explicó que, si bien el contenido nutricional es básico, se necesita más
que eso. “El consumidor busca saber qué historia hay detrás de ese producto. Ese consumidor
está en todas partes del mundo. Hoy, lo que ocurre en los países desarrollados, llega a
nosotros de manera mucho más rápida. El flujo de cambios es más grande que antes”.
Sobre cuáles son los temas que interesan a los consumidores, Pereyra sostuvo que el bienestar
animal es uno de ellos. El otro es la naturalidad del producto, es decir, que éste tenga la
mínima interferencia posible. “En el pasado, un producto saludable era el que tenía minerales,
vitaminas o adiciones externas. Hoy la demanda va por productos que sean lo más naturales
y orgánicos posible”. Otros de los puntos que demandan los consumidores son la
sustentabilidad, el valor nutricional y la historia, es decir, qué valores tiene el producto.
El especialista brasileño sostuvo que la región no está preparada para estas nuevas exigencias,
pero entiende que tiene los ingredientes para adaptarse. “En Uruguay, por ejemplo, la leche se
produce en base a pasturas, es ambientalmente saludable, tiene tradición y es de calidad. Hay
una historia que se puede contar”. Para Pereyra, cuando hay grandes cambios en los padrones
de consumo, los países más chicos tienen más facilidad para adaptarse. En Brasil, por ser tan
heterogéneo en cuanto a su sistema de producción, es difícil encontrar una historia o tener
una narrativa que sea interesante para el mercado.
Pereyra explicó que mientras por un lado están los que quieren preservar las tradiciones y
comprar productos lo más naturales posible, por otro hay fuertes inversiones para producir
leche artificial o bebidas vegetales que cubrirían las “supuestas fragilidades del sector como el
bienestar animal, las cuestiones ambientales y los temas nutricionales”. Pereyra entiende que
“tenemos que estar preparados para dialogar más con el consumidor, con una visión menos
productivista y más centrada con el consumidor”.
Sobre hacia dónde están focalizando su producción los diferentes países o las diferentes
regiones, Pereyra explicó que China, Latinoamérica y Rusia se están centrando en la calidad,
trazabilidad y salud. “Buscan la coordinación de las cadenas de valor, alcanzar escala en la
producción y consolidarse como jugadores globales”.

Brasil, México y el este europeo, en tanto, buscan la variedad, la diferenciación de marcas, la
segmentación, las compras de conveniencia, los productos listos para el consumo, el rotulado,
y los servicios de comida. Por otro lado Europa, EEUU y Japón, buscan la individualización, el
cuidado del medio ambiente, el bienestar animal, los productos locales orgánicos, el origen
conocido, el artesanal y el etiquetado limpio.
Las tendencias del consumo muestran que los milenials son más propensos a comprar nuevas
marcas y evitar grandes almacenes. Las pequeñas marcas han liderado el crecimiento de las
ventas, mientras que las grandes disminuyeron su participación.
Por otro lado, el especialista brasileño sostuvo que las perspectivas para el sector son
favorables. Recordó que, entre abril de 2018 y abril de 2019, la leche en polvo incrementó su
valor en 31%, acompañando la desaceleración que se dio en la producción de los principales
países exportadores. De hecho, Oceanía disminuyó su producción en 10%. Los principales
países importadores incrementaron sus compras mientras que los stocks de leche en polvo
descremada europeo disminuyeron hasta llegar a cero. La demanda global del período fue
superior a la producción, lo que generó el incremento de precios y la disminución de los stocks.
Se espera que las importaciones de China sigan creciendo, mientras que los precios se
mantendrían en niveles estables.
En su presentación Pereyra sostuvo que en los próximos diez años se espera que EEUU, UE,
Australia y Nueva Zelanda tengan importantes superávits de producción, mientras que las
regiones de Sudamérica, África, Asia y el resto de Oceanía mantendrían el déficit.
Dentro de los principales países exportadores, Uruguay lidera el crecimiento de la producción
de los últimos diez años.
En cuanto a los costos de producción, Pereyra explicó que, en relación con los precios
recibidos, se han alineado. Desde el año 2007 aumentó la volatilidad de precios, por lo que los
países buscan mitigarla con mercado de futuros, seguros de margen o herramientas de
previsibilidad de precios.
En el corto plazo, Pereyra sostuvo que hay un escenario poco claro porque la economía
mundial está esperando a ver qué pasa con EEUU, China y el Brexit. “Hay una incertidumbre
muy grande y la demanda del mundo depende mucho de lo que va a acontecer con esas cosas.
La perspectiva de crecimiento es menor, por lo que se podría afectar el consumo. Por eso no
se ve una recuperación del mercado en el corto plazo como tampoco en la producción”.
El director de Milkpoint se refirió a las importaciones de leche por parte de Brasil, asegurando
que éste no será un año de volúmenes importantes. “La oferta de leche está creciendo, la
demanda está estancada y la moneda ha devaluado. Por eso entiendo que las importaciones
no van a ser significativas este año”, sentenció.
No es una amenaza
En otro orden, el director de Milkpoint aseguró que, a su entender, el acuerdo Unión Europea
Mercosur no representa ningún riesgo para los países de la región. Recordó que, si bien marca
una apertura gradual del mercado con reducción arancelaria, lo hará a partir de cuotas y en un
período de 10 años.
El especialista sostuvo que en el caso de la leche en polvo, “la participación de 10.000
toneladas / año representa aproximadamente el 15% de lo que Brasil importó en 2018. En el

caso de las fórmulas infantiles, la cuota de 5.000 toneladas que es lo que Brasil importó en
2018 de la UE, mientras que casi 10.000 toneladas se importaron de Argentina”. Agregó que
en el caso de los quesos el impacto podría ser mayor ya que las 30.000 toneladas aprobadas
representan un 50% más de lo que Brasil importó en 2018.
Pereyra aseguró que Brasil no será un destino prioritario para la Unión Europea. “En mi
opinión, Argentina y Uruguay se encuentran en una posición ventajosa incluso por proximidad,
flete etc. Además, es importante recordar que Brasil generalmente importa entre el 2 y el 5%
de su consumo y puede aumentar su productividad hasta el punto de ser un exportador. “Mi
visión es que, en 10 años, la amenaza para los países del Mercosur es mucho más en el
potencial de Brasil que en la apertura de este mercado”.
Por último, destacó que se está avanzando hacia un mercado lácteo menos protegido en el
mundo, lo que es positivo desde una perspectiva general. “El bloque necesita aumentar su
competitividad para que podamos lidiar con la posibilidad de competir en igualdad de
condiciones con un gran exportador tradicional como lo es la UE”.