LA HERRAMIENTA DEL ASOCIATIVISMO ES INELUDIBLE


El nuevo ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, Carlos María Uriarte aseguró que todas las medidas propuestas por las gremiales lecheras están siendo consideradas y si bien hay muchas que dependen del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) se están siguiendo de cerca por parte de la secretaría de Estado. Agregó que, si bien hay que afrontar el tema de las escalas, el país necesita de los pequeños y medianos productores asegurando que “los grandes garantizan volumen de leche, pero los pequeños aseguran la soberanía y el futuro del país”. Uriarte se mostró a favor de los créditos canasta señalando que los riesgos inherentes a la evolución de los precios se deben repartir entre el Banco República (BROU) y los productores, y agregó que la entidad financiera estatal debe volver a tener un rol de banco de desarrollo.

El nuevo ministro explicó que su motivación por la lechería proviene de un gran aprecio por el sector y por la importancia que tiene para el país. Además, señaló que siempre le ha llamado la atención el modelo neozelandés que tiene a la producción láctea como la ovina, como ´afincadoras´ de la gente en el medio rural. “Con el correr del tiempo fuimos viendo las similitudes que tuvo para Uruguay la lechería haciendo los mismos aportes. Por eso yo creo que ambos rubros son vitales para el desarrollo del Uruguay agroexportador en el cual nosotros creemos, explotando cualidades naturales y culturales que tiene el país, y al mismo tiempo, el afincamiento de la familia en el medio rural que es el desarrollo sostenible. Es ahí cuando se da un desarrollo integral y no solo económico”.
A su vez Uriarte recordó que cuando comenzó en el sector agropecuario, lo hizo en un tambo ordeñando a mano 16 vacas y remitiendo a COLEME. “Mis inicios como productor fueron como lechero. Mi vida gremial también arrancó como tambero porque fui el primer presidente de la Sociedad de Productores de Leche de Cerro Largo. De ahí es que guardo un cariño especial por la lechería, pero también estoy convencido de que es un sector muy importante para el desarrollo del país”.
Para afianzar y hacer posible la lechería viable para todos, Uriarte entiende que es fundamental fortalecer las posibilidades de los pequeños y medianos productores, y de “aquellos que no tienen la capacidad o la suerte de haber nacido en un entorno que le permitiera acceder a la tierra”. En Uruguay la producción láctea se basa muy fuertemente en el arrendamiento. Tal es así que más del 50% de los tamberos arrienda tierra, razón por la cual el ministro entiende que el Instituto Nacional de Colonización (INC) ha tenido un papel preponderante en el sector. “Entendemos que tiene que seguir siendo importante, pero de una manera distinta. Nosotros creemos que el INC es una herramienta casi única que dispone el Uruguay para permitir el acceso a la tierra a aquel que no la tiene y que tiene las ganas y la capacidad de hacerlo. Uruguay hoy no podría disponer de 400.000 has de campo para brindarle esa posibilidad a los uruguayos que no tienen campos, por eso creo que tenemos que ser muy cuidadosos en la utilización de esa herramienta. Tenemos que liberar al Instituto de toda ideología o manejo político como ha tenido en su historia para transformarlo en una herramienta para permitir el acceso a la tierra”. Para eso, luego de 70 años de vigencia, las nuevas autoridades entienden que deben actualizar la Ley de Colonización dándole un enfoque, sin arrendatarios, donde todos los colonos sean prominentes compradores, y así eliminar definitivamente los manejos ideológicos o políticos. “Se trata del recurso de todos los uruguayos a los cuales les debemos cuentas y ese dinero tiene que estar bien invertido”. Los precios de acceso a la tierra y el costo del financiamiento deberían estar a valores de mercado de forma de mantener el capital. “Los productores irían pagando, retroalimentando al Instituto para que éste siga comprando tierras dándole la posibilidad a otros. Es fundamental que los prominentes propietarios cumplan con sus obligaciones, cuidando ese bien de acuerdo con lo que ellos piensen, sin tener que obedecer a una Ley que limite sus acciones. Pero tienen que cumplir con sus obligaciones, aunque no les alcance la vida para pagarlo y quienes lo hereden deberían seguir con esas obligaciones”. Uriarte aseguró que quién mejor que su dueño pude velar por un recurso que es finito y que quedará para las generaciones que vienen.
El secretario de Estado aseguró que también habrá que rever el tema de las escalas. “Los campos se han dividido en fracciones que comprometen la viabilidad por su pequeño tamaño. Tenemos que pensar a escalas de acuerdo al tipo de suelo y donde estén”, considerando también si el bien tiene vivienda o no, el tipo de suelo, el lugar donde está, etc.
Sobre la concentración de la producción ya que el 20% de los productores generan el 80% de la leche, sostuvo que se debe a un tema de escala, lo cual para Uriarte no es solo una característica exclusiva del sector lácteo. “La escala te da una competitividad superior, sobre todo cuando los costos fijos aumentan. Los países precisan de ambos productores. No deben de competir entre ellos”. Agregó que el Estado debe apuntar a quienes más lo necesitan que son los medianos y pequeños productores, dándole la competitividad para que puedan desarrollar su función. “Los grandes garantizan un volumen, pero los pequeños aseguran la soberanía y el futuro del país”.
Uriarte aseguró que cuando se apunta a darle rentabilidad a los rubros, inmediatamente las ventajas comparativas que tienen los grandes productores se van achicando y los chicos se van haciendo cada vez más competitivos. De esta forma los productores chicos tienen posibilidades de crecer y transformarse en medianos, dándole fortaleza y sostenibilidad al sector. “La herramienta del asociativismo es ineludible, es la forma que el productor tiene de combatir la economía de escala y el Uruguay tiene muy buenos ejemplos al respecto”.
Previo a que asumieran las nuevas autoridades del ministerio, las gremiales lecheras mantuvieron varios encuentros donde se hicieron múltiples planteos. En este sentido Uriarte sostuvo que se está trabajando en ellos, aunque reconoció que muchos están relacionados con el Ministerio de Economía y Finanzas. “Todos los planteos están sobre la mesa y tengo fe que, si no los podemos hacer ahora, de que en un tiempo se irán discutiendo sanamente con absoluta responsabilidad para ver si podemos aplicarlos o tomar otras medidas”. Recordemos que las medidas planteadas están relacionadas al precio del combustible, a bajar las tarifas públicas, la evolución del dólar, que la devolución del impuesto a la exportación pase de 3% a 6%, lograr el pago de lo adeudado por Venezuela, entre otros. “Tenemos gran voluntad de resolverlos de acuerdo con nuestras posibilidades”.
Si bien los productores entienden que el precio que reciben por su leche no es malo, Uriarte asegura que también hay margen para trabajar en ese sentido. Así mismo agregó que es fundamental poner énfasis en las deudas que tienen los productores ya que consideró que éstas los ahogan y no pueden concentrarse en producir. “Desde el punto de vista estratégico hoy la producción láctea lo que precisa es leche. Hay que incrementar los volúmenes para que las industrias puedan procesar más volumen y compren a un precio competitivo. Tenemos que ver cómo apuntar para lograr mayores volúmenes de leche”.
Sobre la deuda de Venezuela, Uriarte sostuvo que el gobierno aún no ha tomado una posición al respecto. “Yo tengo esperanza y, como representante del sector agropecuario, considero justo que esto salga. Estoy tratando de juntar elementos que ayuden a tomar esa decisión”. Sin embargo explicó que el problema es que no hay deuda solo con el sector lácteo, sino con otros rubros, por lo cual la posición es aún más compleja.
Con relación a que los créditos sean en formato canasta, Uriarte aseguró que el planteó fue de él porque considera que “los riesgos inherentes a la evolución de precios se deben repartir entre el Banco República y los productores, tanto para bien como para mal. A finales de los 80, cuando se consolidó el sector lácteo, por la simpleza de su manejo, se utilizó este tipo de sistema. La gente sabe que tiene que destinar determinados litros de leche por día para sus obligaciones financieras y eso simplifica mucho el manejo. El Banco República asume un rol de banco de desarrollo en el cual hay un riesgo implícito que será tanto para bien como para mal. En los últimos años el BROU ha tenido más un rol de banco privado que de desarrollo, pero entendemos que debe retomar ese camino”, sentenció.