TAMBO RENTABLE INCORPORANDO AGRICULTURA

Pagar todas las inversiones al contado y la escala que tienen, son algunos de los aspectos que Alejandro Orihuela, administrador de la empresa que tiene con su familia, entiende les permite mantener márgenes favorables en estos momentos complicados del sector.
Tener suelos muy productivos favorece la agricultura que realizan para uso propio, lo cual colabora con los buenos niveles de producción que alcanzan.
El establecimiento está ubicado en ruta 21 km 327, en el departamento de Soriano, más concretamente en cañada Magallanes. El tambo comenzó a funcionar hace 35 años con su padre quien tenía 130 vacas y unas 90 hectáreas. “En el 98 surgió la idea de armar otro tambo en Santa Luisa, que es donde producimos ahora. En ese momento se tomó la decisión de vender los ganados de carne que teníamos y de comprar terneras. En el 99 comenzamos a ordeñarlas, dando inicio a la sociedad que tenemos con mis tres hermanas”.
Los dueños de los campos donde trabajan son sus padres y a ellos se les arrienda el 100% del área. Además, la sociedad, que ya tiene 10 años, compró dos padrones más de campo. “Una de mis hermanas lleva la parte contable, la otra lleva la parte de producción y con mi hermana mayor, si bien está fuera de la empresa, una vez al mes nos juntamos con un veterinario que es el moderador y tomamos todos juntos las decisiones de inversión”, recuerda.
Por estar ubicados en una zona netamente agrícola, las rentas que pagan son superiores al promedio. Orihuela explicó que los campos tienen un Coneat que va de 120 a 260 y sostuvo que en los últimos nueve meses han pagado una renta de 300 USD/ha.
El tambo tiene un promedio de 520 vacas en ordeñe. Actualmente tienen 360 vacas mientras que en primavera alcanzan las 620. La remisión promedio anual ronda los 4 millones de litros de leche. El productor sostuvo que han achicado el área de ordeñe teniendo hoy 320 has, pero han aumentado el área destinada a la agricultura. “En 2018 compramos un sistema de riego, por lo que tenemos 80 has con destino a la agricultura de apoyo al tambo. Tenemos rotación de maíz y soja, además de verdeos de invierno. Ahora vamos a trillar grano húmedo de maíz y luego vamos a hacer una cebada forrajera, pero para grano húmedo ya que las vacas no entran a comer allí. Además, hay unas 40 has destinadas solamente a agricultura para comida de los animales”.
Orihuela explicó que siempre han vendido la soja, pero sostuvo que este año están analizando la posibilidad de molerla y suministrársela al ganado. “No es seguro que lo vayamos a hacer, pero hay que esperar a la cosecha para ver los precios. Todos los años compramos tortas de soja, que es un sub producto, a USD 350 a USD 400. La cosecha anterior la vendimos a USD 295, por lo que restándole los fletes nos quedó muy poco. Por eso analizamos este año la opción de quedárnosla”.
Si bien el área destinada al tambo se achicó, aumentó el número de vacas. “Como tope queremos llegar a las 700 vacas, porque más animales nos complicarían la infraestructura, el ordeñe, etc.”.
Para Orihuela, una de las fortalezas de la empresa es que la sociedad comenzó a funcionar sin deudas y que se han manejado siempre al contado. “No compramos nada si no tenemos el dinero. Los dos campos que compramos incluso fueron al contado”. Para el productor, la otra fortaleza es la escala. “Los tambos que hoy quedan en el sector son los de más de 350 has. En los chicos solo dan si lo manejan el matrimonio. Lo mismo pasa con la agricultura. Los chacreros de 300 has a 400 has ya no existen. Funcionan los de 1.500 has para arriba”.
En el último ejercicio el margen neto fue de 474 USD/ha, lo cual es uno de los mejores resultados de la empresa en los últimos años y de los mejores del grupo CREA que integran.
El 70% del ganado pare en marzo, abril y mayo. Se insemina durante 100 días, luego se para 45 días y se vuelve a inseminar 45 días. El 30% del ganado restante pare en agosto y setiembre. Con esta distribución de los partos, se concentra mucho trabajo en los meses de marzo, abril, mayo y junio. El 80% de la rotación forrajera es de alfalfa con dactilys. “Hace 10 años que la hacemos. Son 90 has de praderas que hacemos todos los años, lo que te da una estabilidad en cuanto a producción de pasto. Ya sé que todos los años tengo que hacer esas has de praderas para alimentar al ganado”.
Un 50% de la dieta se compone de forraje comido por las vacas, un 25% a 30% de grano y un 20% a 25% de silo. Cuando el silo es escaso se complementa con algo de fardo picado.
La composición promedio de la dieta es: 9,6 kg de ms de forraje, 2,2 kg de ms de reservas y 5,1 kg de ms de concentrado, esto nos da en litros por /ha VO de 11.421.
La leche producida se remite a Conaprole, recibiendo por ella entre 28 y 30 centavos de USD/litro. “A ese precio nos dan los números. Pero hay que estar muy encima de todo. Hay una gran diferencia entre el tambo que tiene al dueño atrás y en el que el dueño no está. En el día a día se tienen que tomar muchas decisiones que son fundamentales y que repercuten en el resultado”, indicó.
Orihuela entiende que para controlar los altos costos es fundamental el pago contado. “Llamamos a dos o tres empresas para consultar precios, comprándole a la que nos da el mejor valor por el pago contado. Además, las ¾ partes de lo que se da de ración se produce en el campo, lo cual es una ventaja. El año pasado, en el que los números fueron buenos, se hizo un área importante de maíz, lo que repercutió a favor. Todo esto ayuda a bajar costos”, sostuvo.
El productor del departamento de Soriano entiende que han logrado un buen mix entre la agricultura y la lechería. “Si bien achicamos el área del tambo, somos más eficientes”.
Explicó que la inversión del riego se hizo porque contaban con el dinero y por los beneficios tributarios que había por hacerlo. “Es un seguro para la comida pero además le da un plus al campo. Son inversiones a largo plazo que se amortizan recién en 10 o 15 años”. Agregó que para adelante, analizan la posibilidad de hacer el sistema de cama caliente, pero para ello se necesitan entre 800 y 1000 USD/ha.
Tres de los cuatro integrantes de la empresa reciben un sueldo, y además tienen 10 empleados. Orihuela entiende que aún es necesario mejorar algunas ineficiencias de la empresa. “Queremos mejorar la parte reproductiva, subiendo 4 o 5 puntos la preñez. La otra parte que tenemos que mejorar es la crianza porque tenemos una mortandad por encima del promedio”, sentenció.