EL OBJETIVO ES ERRADICAR LAS ZOONOSIS

Sabido es del estatus sanitario con el que cuenta nuestro país, al punto que el mundo reconoce la seriedad y responsabilidad con la que en Uruguay se maneja la salud animal.
Esto es gracias al esfuerzo que se realiza a nivel público y privado, entre el MGAP y las
gremiales de productores, y un ejemplo de ello fue la conformación, en 1982, de la Comisión
Nacional Honoria de Salud Animal (Conahsa) y en 2014 la creación del Seguro para el Control
de Enfermedades Prevalentes en Bovinos. Actualmente la brucelosis y la tuberculosis son
enfermedades muy importantes que tiene el país por lo que el esfuerzo para su control y
erradicación sigue latente.

Mac Herrera, delegado de la Asociación Nacional de Productores de Leche (ANPL) en la
Conahsa y en el Seguro para el Control de las Enfermedades Prevalentes en Bovinos, recordó
que éste último fue creado para que los productores que deban sacrificar obligatoriamente a
sus animales por tener resultados positivos a tuberculosis o brucelosis, reciban una
indemnización. Para ello, todos los productores aportan US$ 2 por animal vivo vendido a
frigorífico o exportado en pie, y US$ 1,5 por cada 1.000 litros de leche remitidos a planta.
Para Herrera, la brucelosis es la que está más controlada porque además tiene una vacuna,
mientras que, en el caso de la tuberculosis, si bien tiene todo un marco de plan sanitario más
estricto, aún se trabaja en su control. Recordó que cuando un animal da positivo a
tuberculosis, el productor debe comunicarlo al Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca
(MGAP) quedando el predio interdictado, es decir, que no puede vender sus ganados a otro
productor, sino que solo lo puede hacer a frigoríficos, lo cual genera un perjuicio económico
importante. “Ahí empieza la lucha para controlar la enfermedad. Cada cuatro meses se debe
realizar la tuberculina que es el análisis para detección de la enfermedad”. Los animales
positivos deben ser faenados lo más rápido posible, sostuvo Herrera. Esa faena es la que paga
el seguro de enfermedades prevalentes que es, a valor de mercado, en este caso determinado
por el INAC y en el caso de ganado lechero, el valor es determinado por el INALE.
También destacó que es importante que el ternero no tome leche de un animal enfermo, la
leche debe pasteurizarse “, hoy contamos con facilidades para la compra de esta tecnología y
darle un alimento seguro”, sostuvo Herrera. “Lo ideal sería que cuando el animal nace, se lo
retire inmediatamente de la madre y se le dé calostro artificial” enfatizó, ya que si toma el
calostro de una vaca infectada el ternero se enferma. Herrera resaltó la necesidad de mejorar
toda la higiene del tambo ya que el contagio se da en el aire, el contacto en los comederos,
en las aguadas etc. y agregó que la enfermedad se da con mayor prevalencia en la lechería, ya
que el manejo del ganado es mucho más intensivo que en la ganadería de carne.
Herrera sostuvo que es frecuente que se den muchos casos positivos al principio y que
después esos porcentajes tiendan a bajar. “Si se logran dos períodos seguidos con cero casos
positivos, el establecimiento queda libre. Eso es lo que está costando lograr”. Herrera destacó
que lo primero y fundamental es que se realice la faena en cuanto se da un caso positivo de la
enfermedad. “Es un tema clave para toda la cadena”, enfatizó. Herrera reconoció que es una
faena complicada para la industria ya que los animales enfermos deben quedar para el final, se
los deben inspeccionar post mortem, hay un protocolo firmado en cuanto al personal, etc. Por
eso sostuvo que es necesario tener una conciencia de cadena.

Para Herrera la cantidad de casos positivos no es tan significativa, por lo cual consideró que
sería importante intensificar los controles sobre los predios positivos. A su entender es
necesario hacer un seguimiento más exhaustivo de los predios problemáticos en donde la
prevalencia de la enfermedad sigue siendo alta. A su vez, sería importante también unificar
criterios a nivel veterinario en cuanto al manejo de los animales y los análisis a realizar.
Con relación a la disponibilidad del dinero en el seguro, sostuvo que a nivel ganadero hay
fondos disponibles, mientras que a nivel lechero el fondo está más comprometido. De todas
formas, destacó que lentamente se ha ido regularizando el funcionamiento del fondo
permitiendo acortar los períodos de pago a los productores hay un estudio contratado para
efectivizar los pagos. Recordemos que para que el productor reciba el aporte debe tener un
plan sanitario firmado por el MGAP y llevado adelante por el veterinario del
establecimiento.
Para Herrera, el nuevo gobierno es consciente de la realidad, aunque sostuvo que aún resta
afinar algunos aspectos para que los controles tengan mayor rigurosidad. A su vez, destacó
que es fundamental que todos los frigoríficos faenen animales con tuberculosis. En este
sentido, el MGAP a través de la Dirección General de Servicios Ganaderos, busca descomprimir
el sacrificio de estos animales y entiende que se está avanzando fuertemente en este sentido.
Finalizar las faenas y bajar los costos de esta operativa, es una tarea prioritaria para la actual
administración de la secretaría de Estado.
En tanto el ministro de Ganadería Carlos María Uriarte dijo que “se viene trabajando en revisar
las legislaciones y las campañas sanitarias oficiales, para tratar de adecuarlas al momento que
se está viviendo y con los últimos conocimientos”, sostuvo, a su vez que el recupero que queda
luego de las faenas especiales de bovinos positivos a tuberculosis y brucelosis “es escaso, por
eso tratamos de reducir los costos”.
Las faenas se hacen en condiciones especiales y hay que pagarle a la industria frigorífica esa
tarea. El ministro Uriarte había dicho en el marco del Congreso Anual de la Federación Rural
que “es probable que se logre la reducción de costos” y habló de una baja de “US$ 100 por
cada animal faenado”.