DEUDAS DE LOS TAMBOS E INDUSTRIAS CON LOS BANCOS ES DE US$463 MILLONES

Los últimos datos oficiales divulgados por Banco Central (BCU) arrojan préstamos vencidos de ambos sectores por unos US$ 30 millones, un máximo desde diciembre de 2018
La industria láctea uruguaya y las explotaciones lecheras del país tenían al cierre de mayo
un pasivo con el sistema financiero local por unos US$ 462,9 millones, según se desprende
de los datos que mensualmente releva el Banco Central del Uruguay (BCU).
La deuda es un instrumento indispensable para apuntalar la actividad de cualquier sector de
actividad y no necesariamente un mayor endeudamiento implica una connotación negativa,
ya que muchas veces esos recursos pueden utilizarse para mejorar infraestructura
productiva que luego se traduce en mayor eficiencia, reducción de costos operativos, o
incremento de la capacidad instalada o producción a futuro. También es indiscutible que
muchas explotaciones lecheras e industriales no tuvieron otra opción que echar mano al
financiamiento bancario para hacer frente a números rojos o apretados en materia de
rentabilidad durante el último quinquenio.
Los préstamos con el sistema financiero uruguayo de la cadena láctea avanzaron en unos
US$ 30 millones en mayo respecto a las cifras de abril. Sin embargo, si se lo compara con
mayo de 2019, el volumen de créditos vigentes es muy similar (US$ 468,2 millones),
pero está bastante por debajo de los US$ 555 millones de mayo de 2018.
El promedio del pasivo bancario de ambos sectores en los últimos 12 meses (junio-2019-
mayo-2020) fue de US$ 445 millones y de US$ 439 millones en el trimestre móvil marzo-
mayo.
Por su parte, los créditos vencidos de la cadena láctea -siempre tomando a industrias y
tambos- llegaron a US$ 30 millones en mayo, un aumento de poco más de US$ 2 millones
respecto a abril y un máximo desde diciembre de 2018 (US$ 34,5 millones). El promedio de
los préstamos vencidos de la cadena del último año móvil a mayo fue de US$ 21,5 millones
y de US$ 27,6 millones para el trimestre móvil marzo-mayo.
La foto de los tambos
Al cierre de mayo, las explotaciones lecheras de Uruguay tenían un pasivo con el sistema
bancario local por US$ 259,4 millones. Ese monto está bastante alineado al promedio de
US$ 257 millones del último trimestre móvil (marzo-móvil) y de los US$ 262 millones del
último año móvil. Por su parte, los créditos vencidos de este sector a mayo sumaban US$
13,8 millones, esto es unos US$ 2 millones por encima de los US$ 11,9 millones de mayo
del año pasado.
En una mirada más de largo plazo, se puede apreciar cierta tendencia a un menor
endeudamiento de los tambos. En mayo de 2018, los préstamos (vigentes y vencidos) de
las explotaciones lecheras era de unos US$ 300,3 millones.
Las industrias
La industria láctea cerró mayo con créditos con el sistema bancario por US$ 203,5 millones,
con un salto apreciable de más de US$ 30 millones respecto a los US$ 171,6 millones que
había mostrado el cierre de abril y pautó el mayor volumen de financiamiento desde enero
de 2019 (US$ 212,3 millones)

En el último año móvil (junio/19-mayo/20) el pasivo de los industriales fue de US$ 181
millones.
Por otro lado, los préstamos vencidos de los industriales con los bancos cerraron en mayo
en US$ 16,2 millones, casi US$ 3 millones más que abril y bastante por encima del
promedio de US$ 9,3 millones de los últimos 12 meses a mayo. A su vez, el volumen de
créditos vencidos de la industria de mayo fue el más abultado desde diciembre de
2018 (US$ 21,8 millones).
Puesta a punto del FFDSAL III
Al 30 de abril, los tamberos uruguayos tenían un saldo pendiente con el Fondo de
Financiamiento y Desarrollo Sustentable de la Lechería III (FFDSAL) de US$ 35,1 millones.
De esta forma, se ha amortizado el 55,4% de los US$ 78,8 millones que se liberaron en
marzo de 2016. La prestación pecuniaria vigente desde el 1º de marzo por cada litro de
leche remitido a planta es de $ 0,288 por litro.
Al 31 de marzo, eran unos 2.293 productores los que estaban aportando al FFDSAL,
una pérdida de unas 334 matrículas respecto a los 2.634 que tomaron ese préstamo
hace cuatro años atrás. Cabe precisar que durante ese proceso se abrieron nuevos
tambos que están aportando al FFDSAL, que luego tendrán un saldo a cobrar una vez que
culmine de pagar el fideicomiso a los bancos BROU y BBVA. La amortización de intereses
ronda los US$ 140 mil por mes, pero su peso está disminuyendo a medida que se reduce el
volumen del pasivo con el fideicomiso.
Por otro lado, no todos los tambos que tomaron el FFDSAL están en el mismo punto de
partida. Algunos más rezagados han amortizado el 40%, otros el 50% y los de punta cerca
del 60% de los fondos que recibieron en su momento. El rezago de algunos tamberos se
debe a casos donde debieron entregar campos arrendados y ello redujo su nivel de
producción de leche.
Precisamente, un caso opuesto es el que ocurre con el megatambo Estancias del Lago
(Bulgheroni). La empresa ya culminó de pagar el FFDSAL por su fuerte incremento
productivo (produce actualmente unos 500 mil litros diarios) y tiene un saldo a favor por US$
2 millones que ahora se le está reclamando a las autoridades del Poder Ejecutivo. La
empresa aporta mensualmente al FFDSAL unos US$ 95 mil.
Cabe precisar que toda la recaudación mensual del FFDSAL de las cuentas personales de
los tamberos se destina a una única bolsa para el repago del fideicomiso a sus inversores
(BROU y BBVA). Luego que se culmina de pagar ese fondo, la reglamentación establece un
plazo de 2 años para equilibrar las cuentas individuales de cada productor.
“Una vez cancelada la cesión o titularización de los ingresos del Fondo, el Poder Ejecutivo
extenderá la vigencia de la prestación pecuniaria por hasta un máximo de 24 meses, con el
objetivo de corregir inequidades, lo que podrá hacerse a través del FFDSAL o de un
fideicomiso de administración”, dice la ley del Ejecutivo.
Atacar el costo de la deuda
El presidente de la Asociación Nacional de Productores de Leche (ANPL), Walter Frisch,
dijo que el costo de la deuda es un problema adicional para la operativa de los tambos
porque ello supone el desembolso de unos US$ 25 millones por año solo de intereses. “Es
un endeudamiento relativamente caro respecto a la plaza financiera”, advirtió. Explicó que si

se les quita a los tamberos la carga de los intereses ello equivaldría a un centavo más por
litro de leche.
De hecho, el Instituto Nacional de la Leche (INALE) -bajo la presidencia de Álvaro Lapido-
está estudiando qué alternativas se pueden instrumentar para reducir el costo del crédito
tanto para los productores como para la industria, dado el descenso a nivel internacional
que han registrados las tasas de interés durante el último quinquenio.
Frisch recordó que la ANPL ya hizo una propuesta para aprovechar lo que dejó el último
Fondo de Garantía (Fogale) que salió con una tasa relativamente barata en unidades
indexadas (2,8% anual). El Fogale tiene actualmente unos US$ 14 millones sin utilizar.
“No hay que llevar más deuda al campo. Hay que buscar los mecanismos para
abaratar gran parte de esa deuda”, afirmó. El presidente de la ANPL considera que la
propuesta más genuina es buscar esa mejora del margen de precio para el productor con
algún mecanismo de devolución de impuestos.
Frisch considera que en Uruguay es posible producir 1 millón más de litros porque están las
vacas y la tierra. “Lo que necesitamos son señales claras y creo hay que darlas”, finalizó.