POTENCIAR LA PRIMAVERA


Como todas las estaciones del año, la primavera tiene asociadas una serie de actividades a llevar a
adelante, sin embargo algunas de ellas tienen mayor impacto en la definición de los resultados
globales. El objetivo de este artículo es repasar algunas de estas estrategias claves con impacto en el
corto plazo en la que debemos hacer foco.

Producir más pasto. En primavera se produce la mayor proporción de forraje en las distintas
rotaciones (del 40 al 50% del forraje de todo el año). A su vez podemos dividir la estación en dos
mitades: setiembre-octubre de muy alto crecimiento, y noviembre-diciembre con una caída de las
tasas de crecimiento y de la calidad del forraje. Como referencia, la tasa de crecimiento pasa 20-25
kg MS/há/día en agosto a 35 kg en setiembre y 45 en noviembre, comenzando a caer nuevamente a
hasta llegar en diciembre a 30 – 35 kg MS/há/. La fertilización nitrogenada a fin de invierno-principio
de primavera es una estrategia para maximizar la producción de pasto. Este año en particular, con
bajo o nulo stock de reservas forrajeras, potenciar el excedente de pasto para confeccionar reservas
es clave. El manejo del pastoreo también tiene un efecto muy importante sobre el crecimiento de las
pasturas, a través de ingresar en el momento justo y dejar el remante adecuado para permitir un
rápido rebrote. En síntesis, la fertilización nitrogenada para promover el crecimiento de las
gramíneas y el pastoreo teniendo en cuenta “la pastura”, son dos factores que debemos
manejar para potenciar la producción de pasto en primavera.

Cosechar más pasto con las vacas. El crecimiento exponencial a partir del mes de agosto en la
plataforma de pastoreo, supera en la mayoría de los tambos la capacidad de consumo del rodeo
lechero. Es fundamental programar con tiempo el área necesaria a destinar al pastoreo y cerrar el
excedente para la confección de reservas. Monitorear las pasturas y armar las rondas de
pastoreo semanalmente en función de su estado fisiológico y disponibilidad para la asignación
de la franja, son factores claves para levantar pasto en cantidad y de calidad. En el caso de las
pasturas perennes este manejo también permite no comprometer su persistencia. A modo de
referencia con cargas de 1.5 vaca por há de plataforma de pastoreo, la demanda está por debajo de
los 35-40 kg MS/há que crece diariamente, por eso es necesario ajustar el área, cerrar el resto, y
evitar ingresar a pasturas “pasadas”. Es recomendable cerrar pasturas anuales, y pastorear las
perennes generando tapices más densos, evitando que ingresen en estado reproductivo, y por ende
promoviendo su persistencia.

Incrementar la participación del pasto en la dieta
La participación del pasto en la dieta está relacionada directamente con el costo de alimentación, a
mayor participación menor costo. Obviamente el objetivo es siempre bajar el costo por kg de sólido
producido, no el costo diario por vaca. En general el pasto tiene una participación de entre 45-50 %
(8-9 kg MS/VO/día) en agosto y 70-75% en octubre (12-14 kg MS VO/día). A continuación,
presentamos la composición de la dieta de más de 800 tambos participantes del proyecto producción
competitiva, durante la primavera 2018 y la 2019.

Vemos que desde setiembre a noviembre la participación del pasto en la dieta está entorno al 70%
(12 kg), siendo mayor que en agosto o diciembre. En este período hay productores que logran
cosechar 14-15 kg de pasto por vaca y por día. En estos meses el concentrado representa un 25% de
la dieta, y el suministro de reservas se restringe a algunos tambos. Es recomendable suprimir el
suministro de reservas en estos meses para potenciar el consumo de pasto directo por las vacas. Las
cantidades mencionadas son para una vaca promedio produciendo 21 lt por día y con un consumo
total diario de 18 kg de materia seca.
Suplementar sin sustituir el pasto
Es muy importante durante estos meses aprovechar a cosechar todo el pasto que podamos logrando
a la vez buenas respuestas en leche. Para ello es clave que las vacas entren a las pasturas a comer,
es decir “con hambre”, para lo cual debemos evitar suplementar con reservas para que no ocurre un
reemplazo de la fuente de fibra (salvo situaciones puntuales que lo impidan). Asi mismo debemos
suplementar con concentrados que potencien el consumo de pasto a través de generar las
condiciones adecuadas a nivel del rumen. En este sentido, y sobre todo al principio de primavera, las
pasturas son una fuente muy rica de proteínas, por lo cual los concentrados recomendados son
generalmente fuentes energéticas (maíz, sorgo, cebada, otros). Este balance en la dieta lo podemos
monitorear frecuentemente a través de 5 indicadores claves: producción de leche, % de grasa y
proteína, % lactosa, urea en leche.
Dar condiciones de confort a las vacas
Las condiciones de confort son las que permiten que todo el esfuerzo que pusimos en preñar y
alimentar a las vacas para que realicen una producción eficiente, se concrete; o nó. En esta época las
condiciones de confort más importantes que debemos cuidar son las relacionadas al stress calórico:
agua, sombra, caminatas y tiempos de ordeñe. Agua cerca de las pasturas (parcela o callejones),
sombra fundamentalmente en el corral de espera y en lugares de concentración. El horario y duración
del ordeñe es importante para minimizar la exposición y caminatas en las horas de mayor
temperatura, liberando el máximo de tiempo para el pastoreo en las horas más frescas. Los costos
ocultos de malas condiciones de confort son altísimos, siendo durante esta estación y el verano la
causa de mucho de esos “litros o kilos” que nos faltan.
Maximizar la eficiencia de conversión
El alto peso del costo de alimentación sobre los costos totales, hace que la eficiencia con la que las
vacas transforman esos kilos de alimento en kg de sólidos lácteos sea clave en la definición de los

resultados económicos finales. Esta eficiencia depende de varios factores, entre los principales
podemos mencionar: genética, reproducción/días en lactación, alimentación, condiciones de confort.
Dentro de la alimentación, el manejo del pastoreo y el uso de concentrados son la base de la
eficiencia lograda. La eficiencia la podemos medir a través de la relación entre kg MS consumida y los
litros de leche producida, o en el uso de concentrado por ser el ingrediente más caro, en gramos/litro.
Desde setiembre a noviembre, para producir un litro de leche deberíamos estar en 800 a 850 gramos
de materia seca total consumida y alrededor de 200 gramos de concentrado por litro producido.
Valores mayores nos alertan sobre posibles ineficiencias que deberíamos revisar.

El manejo de los factores antes mencionados nos permitirá cumplir con el objetivo final: Maximizar el
margen de alimentación por vaca y por há. Para esta primavera 2020 la proyección de referencia en
base a los datos de Produccion competitiva arroja valores de un costo de alimentación de 1.90 U$S y
un margen de alimentación de 4.20 U$S/VO/día, para hacer frente a gastos de funcionamiento de
1.90 U$S/ VO/día. Obviamente el objetivo final es maximizar el margen de alimentación por há, pero
la carga no es una variable que podamos ajustar en el corto plazo, como fue el alcance de este
artículo.

Muchos de los puntos compartidos en este espacio son ampliamente conocidos por los productores,
pero el objetivo ha sido enfatizar su importancia, para poner el foco en la gestión y monitoreo de
los mismos periódicamente. Utilicemos toda la información disponible en el tambo y que nos
brinda la Cooperativa para evaluar y ajustar estos procesos.

IMPORTANTE. Los números presentados son a modo de referencia y basados en información de
tambos en seguimiento, pero situaciones puntuales deberán ser revisadas y ajustadas por los
técnicos a cargo.