RECUENTO MENOR A 400.000 cel/ml NO EVITA PERDIDAS

Si bien éste ha sido un año benévolo desde el punto de vista climático para la mastitis, la asesora privada y docente de Facultad de Veterinaria Elena de Torres, advirtió que aún hay muchas cosas por hacer para evitar pérdidas económicas por la enfermedad.
Sostuvo que por
más de que este año muchos productores pudieron acceder a la bonificación en su precio por
tener un recuento de células somáticas menor a 400.000 cel/ml, ya con 250.000 cel/ml
tenemos pérdidas económicas importantes. De Torres consideró que para controlar la
enfermedad, las herramientas más importantes son el equipo, el manejo y los protocolos de
trabajo.
Sabido es que la mastitis clínica tiene una relación muy clara con las condiciones climáticas en
nuestros sistemas de producción. “En los tambos que llevan registros se ve claramente como,
cuando hay lluvias, empiezan a haber más casos de mastitis clínica”, explicó la especialista.
Agregó que cuando se habla de esta enfermedad, hay que tener en cuenta varios indicadores,
como el recuento celular, cuántas vacas se enferman de mastitis clínica y cuántas tenemos
fuera del tanque. Por eso, sostuvo que para saber cuál es la salud de las ubres en los tambos,
hay que considerar a todos estos indicadores en conjunto. “Si miramos el recuento de células
en los tanques, vemos que este año ha habido pocos problemas de mastitis. Hay un gran
porcentaje de tambos con recuentos por debajo de las 400.000 cel/ml y otro con menos de
300.000 cel/ml”. Agregó que “tener un recuento de células por debajo de 400.000 cel/ml nos
permite acceder a la bonificación, pero no evitamos las pérdidas”. En este sentido, de Torres
indicó que éstas disminuyen cuando tenemos menos de 250.000 células somáticas por ml en el
tanque. “Hace más de 40 años que esto está demostrado. Es decir, este año estamos mejor
que otros porque no hemos tenido eventos climáticos que hayan provocado mastitis clínica,
pero seguimos teniendo pérdidas por esta enfermedad”.
De Torres sostuvo que los factores de riesgo para la proliferación de la mastitis clínica van a
seguir existiendo, por lo que es fundamental tener un sistema en el que se pueda evaluar la
mastitis por distintos indicadores. “No es tan fácil encontrar una vaca con mastitis clínica”,
aseveró.
Está claro que con una buena salud de ubre se logra tener una mejor calidad de vida, un mejor
manejo, los ordeñes demoran menos y se evitan las pérdidas económicas. Dentro de estas
pérdidas, de Torres recordó que de cada 10 vacas que se enferman de mastitis, si en el primer
tratamiento se curan 7, es un resultado muy bueno. Pero hay 3 que deben volver a tratarse y
en ese caso, el porcentaje de curación puede ser del 40- 50%.Estos porcentajes de curación
van a variar según los microorganismos que causan mastitis en cada tambo y puede ser que
éste sea apenas mayor al 50% en el 1° tratamiento Es decir que si se me enferman muchas
vacas lo que es seguro es que voy a tener más descartes por mastitis o más vacas que voy a
tener que mancar y por tanto van a tener más probabilidades de ser descartadas
La docente de Facultad de Veterinaria también señaló que existen datos nacionales de cómo
esta enfermedad repercute también en la reproducción. “Hay diferencias importantes entre
las vacas sanas y las que tuvieron recuentos de células por encima de 200.000 cel/ml, es decir
que existen pérdidas relacionadas a la reproducción ya con mastitis subclínica,no es necesario
que presenten mastitis clínica para que se den dichas pérdidas.Estas pérdidas están
relacionadas sobretodo al aumento del período parto concepción y al número de servicios por

concepción “Tener un rodeo sano no es solo poder acceder a la bonificación”. De Torres
sostuvo que es fundamental tener un sistema sostenible en el tiempo que evite las pérdidas
asociadas a la enfermedad, como menor producción de leche, menor producción de sólidos,
mayor descarte de leche o perder vacas. “Hemos mejorado mucho en la crianza y recría de
reemplazos, pero no logramos crecer por la cantidad de refugos que tenemos. Por eso
debemos evitar que nuestras vacas se enfermen”.
De los microorganismos causantes de la mastitis que tenemos en Uruguay, unos son
contagiosos (la fuente de microorganismos para las vacas son otras vacas) y otros los
adquieren del ambiente, y luego, algunos de ellos, se pueden contagiar de vaca a vaca.
“Una de las primeras cosas que debemos hacer es encontrar las vacas enfermas de mastitis
clínica y para eso es importante tener adecuada una rutina de ordeñe”.
Una herramienta objetiva para saber si nuestras vacas están sanas o enfermas de mastitis y
establecer un adecuado Plan de Control de Mastitis, es el recuento celular individual. Si nos
guiamos por la mastitis clínica vemos sólo “la punta del iceberg”. En Uruguay
aproximadamente el 30% de las vacas cuentan con recuento celular individual. “En otros
países se dice que trabajar en control de mastitis sin tener recuento celular individual, es como
trabajar en reproducción sin hacer tacto rectal”. De Torres sostuvo que, sin esta información,
es imposible saber cuántas vacas con mastitis subclínica tenemos en nuestro rodeo. Consideró
que es fundamental tener registros, que éstos sean fáciles de llevar y que alguien los analice.
Sobre la evolución del control de esta enfermedad, de Torres aseguró que “si uno le hace una
propuesta pensando en los resultados, no veo a nadie que no quiera mejorar. Tiene que haber
un compromiso del tambo, es decir, del dueño, del administrador y del que ordeña. Todo el
equipo se tiene que comprometer para conseguir buenos resultados”. La especialista señaló
que en los lugares donde el equipo está comprometido, se ven muchos avances, y aseguró que
hay muchos productores que podrían resolver sus problemas de mastitis solo con
organización y trabajar con el equipo del tambo.
“Hay aspectos del sistema que son difíciles de resolver sobretodo lo que tiene que ver con
aspectos de infraestructura: caminos, accesos, lugares de concentración de animales. Cuando
las condiciones climáticas son desfavorables tenemos muchas vacas encerradas, en general
más circulación de animales por los caminos y el factor ambiental juega mucho”. Explicó que
este aspecto incide en el bienestar de las vacas por tanto en sus defensas y en la oferta de
microorganismos.
Lo más importante para llevar adelante un Plan de control de Mastitis son el equipo humano,
buen funcionamiento de los equipos de ordeñe, el manejo y los protocolos de trabajo. “No hay
herramientas mágicas. “Lo que sí es mágico es la gente. No conozco a nadie que no quiera
hacer las cosas bien. Todos queremos mejorar”. Por eso consideró que es fundamental que el
equipo trabaje en conjunto y que estén todos comprometidos con la causa.