UNA MODALIDAD DE ARRENDAMIENTO DIFERENTE

Tomando como ejemplo algunas de las diferentes herramientas contractuales que se están utilizando en Nueva Zelanda para solucionar el problema de la sucesión de los establecimientos lecheros
Magela Santoro comenzó hace ya un año a arrendar, bajo una
nueva modalidad de negocios, el tambo La Juanita ubicado en San Gregorio. “El dueño del
tambo me propuso hacer un arrendamiento, tanto del campo como de las vacas, a un precio
accesible para mí, por lo que tratamos de hacer, a nuestra medida, un contrato en el cual yo
arrendara el campo, las vacas y las instalaciones”, explicó Santoro. De esta forma, si bien
tiene una exigencia productiva muy alta para hacer frente a los costos, la productora ha
logrado capitalizarse como nunca, haciendo un balance muy favorable de su primer año de
trabajo bajo esta modalidad.
El tambo La Juanita está ubicado en ruta 3 km 141, en el límite entre San José y Flores. Posee
335 has de las cuales 100 son complicadas de manejar, con 260 vacas masa.
“El dueño del establecimiento no quería seguir por varios factores, pero a su vez le daba
lástima desarmar el establecimiento. Vinieron muchos productores a verlo para
arrendamiento normal y vender la llave. “El proceso fue muy largo y dado que la posibilidad de
arrendarlo parecía cada vez más lejana y él quería dejar por un tema de edad y de otras
prioridades, me propuso hacer un arrendamiento, tanto del campo como de las vacas, a un
precio accesible para mí por lo que tratamos de hacer a nuestra medida un contrato en el
cual yo arrendara el campo, las vacas y las instalaciones en principio por cinco años”. De esta
forma, también se traspasaron todas las deudas hacia ella para poder seguir funcionando.
Santoro reconoció que el modelo tiene aspectos que hay que pulir para que sea más ágil
porque “muchas cosas las fuimos haciendo sobre la marcha y así fue como el 1 de febrero del
2020 él se deslindó completamente y yo me hice cargo del establecimiento y de seguir
produciendo leche y remitiendo a Conparole”.
Es un negocio a 5 años con opción a 5 más. La modalidad es por litro de leche por ha y por
litro de leche por animal vaca masa con diferentes precios. “Eso es lo primero que me sacan
de la liquidación, por lo que tengo una exigencia productiva muy grande”. Santoro sostuvo que
ésto la obliga a mantener una producción por encima de los 18 litros por animal, al tiempo que
espera llegar lo antes posible a las 280 vacas masa para tener unas 250 vacas en ordeñe,
aproximadamente, lo que le daría una tranquilidad de llegar bien a cumplir con todo. “De
hecho no me puedo quejar porque siempre he llegado a cumplir el objetivo. Agregó que está
en una situación de equilibrio, pero con un empleado menos, y con algunas restricciones
porque hay cosas que le gustaría hacer pero se las limita porque no cuenta con la caja
suficiente para realizarlas.
Con respecto a las mejoras fijas, explicó, corren por su cuenta, es decir que no obtiene ningún
descuento en la renta por realizarlas. “Por eso le pongo mucho énfasis a las mejoras que me
puedo llevar, como los comederos automáticos, las sembradoras, los tractores, etc. Me estoy
capitalizando para cuando en el día de mañana pueda tener un establecimiento más cerca de
mi casa, como es el objetivo, llevármelas. Si no son cosas movibles o que pueda vender, trato
de no hacer las inversiones. Una cosa que habría que hacer es el agua en la parcela, pero me
voy a seguir moviendo como hasta ahora porque no es algo que me pueda llevar y prefiero
gastar en otra cosa que me permita capitalizarme”, puntualizó.

Si a los 5 años el contrato se decide dejar, ella debe devolver el establecimiento en las
mismas condiciones en las que estaba en cuanto a las pasturas, alambrados, tubos, etc., y
con 221 vacas en edad productiva, que son con las que entró al tambo.
Tras un año en el negocio, a pesar de haber sido un 2020 con dificultades por el déficit hídrico,
Santoro sostuvo que no le fue mal. “Tengo unas 30 vacas más, tengo un tractor que estoy
pagando y otro que incorporé con otra forma de pago, una sembradora directa, una
fumigadora y otras cosas que me han permitido capitalizarme”. Acotó que solo ha invertido
capital propio para alimentación en los meses de mayo y junio, que fueron los más complejos.
“Lo que sí puse fue mi conocimiento porque conocía mucho el establecimiento, cuáles eras sus
debilidades y sus fortalezas, y mucho trabajo”, asegurando que faltaba “estar presente”.
Sostuvo que logró armar un equipo y que se ensamblara para trabajar codo a codo.
Su mano derecha es una mujer que conoce muy bien a los animales al igual que a Santoro, que
ya había trabajado en La Juanita, con la cual trabaja de manera muy coordinada. “Yo la traje de
vuelta de San Ramón. Es una persona muy responsable, que se pone la camiseta. Y cuando ella
me dijo que sí, le dije que sí a este proyecto”. A su vez, destaco el gran apoyo de mucha gente
que sustenta el crecimiento. Es fundamental el equipo del día a día que está integrado por
otras dos personas más, además de parte de su familia que se encarga de cubrir los días
libres de los trabajadores.
En cuanto a los números del establecimiento tiene una producción promedio por vaca de 20,5
litros, alcanzando los 4.000 litros por día. Sacando el área improductiva, la carga es de 1.4 VM,
pero reconoció que deberían alcanzar una carga de 1.6 o 1.8. El pico de producción lo alcanzan
en octubre con 26 litros.
Haciendo un balance de lo hecho hasta ahora, Santoro reconoció que le da una gran
satisfacción ver cómo ha logrado capitalizarse con ganado y maquinaria. “Hace un año atrás yo
no tenía nada, por lo que todo lo que he conseguido para mí es formidable. Después pienso
que cuando se estabilice el tema de las pasturas, teniendo el motor aceitado, que son las
vacas, si el precio de la leche mejora, seguramente vamos a ver reflejado más aun el buen
negocio que es este sistema de trabajo”, sentenció y agradeció a todos quienes han estado en
este proceso acompañando y apoyando esta iniciativa, haciendo posible que esta modalidad
de negocio tuviera éxito.